Canalización de Sandalfón

Sobre la manifestación de la realidad

Canalizado por Irma Fernández
23 junio 2021

Cuando decimos la palabra aceptar, algunos os revolvéis en la silla. Podemos notarlo, cuando decimos 'aceptar', la palabra mágica, la que a veces no queréis oír. No queréis escucharla, teméis aceptar las cosas. Y eso, queridos míos, os esclaviza más. Os aferráis a eso como si fuera la llave de vuestra libertad, pero es todo lo contrario. Aceptar os libera. Aceptar os hace amar.

Os hace amar donde estáis ahora, amar vuestro cuerpo, amar la salud que tenéis ahora, el momento financiero que habéis creado hasta ahora. Aceptar es la llave. Así que no evites esa palabra, no evites ese concepto. No evites enfrentarte cara a cara con lo que has creado.

Porque sólo comprendiendo cómo has llegado hasta aquí, sólo comprendiendo y abriendo los ojos a donde estás ahora y aceptándolo, puedes colocarte en la vibración de amor necesaria y justa para poder crear lo que realmente quieres, lo que realmente mereces. Porque eres amor y abundancia, y todas las cosas maravillosas del universo y te lo mereces todo.

Pero has ido acumulando ciertas creencias, ciertas heridas, ciertos karmas a lo largo de tus vidas, que ahora, querido niño, querida niña, te impiden volar, te impiden disfrutar de todas las maravillas que tiene la Madre Tierra para ti. Y de todas las maravillas que tienes tú en tu alma, porque tú eres como una Madre Tierra a pequeña escala, como un pequeño universo a pequeña escala; donde albergas estrellas, galaxias, planetas y toda la riqueza del cosmos. Toda la riqueza del Padre y de la Tierra la llevas en tu corazón.

Imagina esta bola, esta bola de cristal comprimida donde todo el universo se concentra en ti, en tu pecho. Ve a ella y acepta sin miedo la imagen que no quieres aceptar.

Y ahora vuelve a elegir de entre todas las millares y millares de estrellas que hay, entre todas las galaxias y posibilidades para ti, ¿cuál eliges crear?

Ah, pero no te rindas al tercer día. ¡Esto no funciona así!

A veces ese cambio que queréis hacer lleva incluso años, pero no es momento de detenerse. Por eso te da pereza que pase un año. Un año pasará mucho más rápido de lo que tú te piensas. Un año pasa volando. Y dos, tres, cuatro y cinco. Y cuando te comprometes a hacer ese cambio, a mantener tu nivel de conciencia día tras día, a mantener tus hábitos, tu mejor versión, día tras día, el cambio llega solo, y entonces llega lo que vosotros llamáis milagros. Pero queréis obrar milagros a veces de la noche a la mañana. Pasar del negro al blanco en un segundo. ¡Y podéis hacerlo a nivel interno! Pero en la materia física, en la realidad, conlleva cierto tiempo manifestarlo, porque así está diseñado.

Tenéis muchos niveles vibracionales dentro de vosotros. Tenéis todas las dimensiones condensadas dentro. Cuando creáis a nivel mental, a nivel emocional, a nivel visual de con vuestro ojo interno, estáis creando en una dimensión, en una dimensión más elevada, en la séptima.

Y luego, esa creación tiene que bajar a esta dimensión, a la tercera, donde estáis ahora. Aunque como ya sabéis, os estáis elevando por los planos vibracionales, ascendiendo la frecuencia de la Tierra y, por este motivo, os resulta más fácil ahora manifestar vuestras ideas, y cada vez lo será más. Por eso decimos que los pensamientos, las emociones, los karmas (los efectos) … Se reflejan en la realidad y se materializan mucho más rápido que antes. Es porque la frecuencia se está elevando, y por eso también os da la sensación de que el tiempo sucede más deprisa. Tal y como ya os han explicado vuestros amigos los físicos, que se dedican a medir la resonancia Schumann de la Tierra, que refleja este cambio de conciencia, esta aceleración vibracional que estáis teniendo de estos momentos.

Pero, como te decíamos, ese cambio del blanco al negro a veces queréis que sea demasiado instantáneo y no lo es porque creáis en una dimensión muy elevada, en la séptima dimensión. Y lleva un mínimo de tiempo, ya tiene que bajar de dimensión a dimensión hasta que llega aquí y se materializa en vuestra vida.

Así que, si no veis algo con vuestros ojos físicos, no quiere decir que no exista. Probablemente ya lo habéis creado en otra dimensión, pero no le habéis dado tiempo para que baje a la tierra. Por eso repetimos tantas veces, y Jesús también lo repetía: es importante la fe, la confianza, la certeza. No la fe ciega, no la fe de delegarlo todo en un universo y limpiarte las manos de tu responsabilidad creadora ni de tu labor humana. Sino la fe y la confianza de que sabes cuál es el camino que has elegido, el camino que quieres crear, el camino que te marca tu corazón.

Te has alineado con ese propósito de tu alma hoy, con esa creación nueva que quieres manifestar, con esa nueva versión de ti. Si es un anhelo de tu alma te alineas con eso y persistes con fe, con confianza, haciendo los cambios de ruta que sean necesarios. Porque el camino casi nunca es recto, casi siempre va ondulando, va cambiando y evolucionando. A veces hay que tomar una bifurcación inesperada o cambiar de sentido en una rotonda, a veces hay que retroceder tres pasos para avanzar cuatro. Pero todo eso forma parte del camino. Que esas pequeñas pruebas, que esos pequeños obstáculos no os hagan dudar, porque a veces perdéis la fe a la primera de cambio o ante la primera prueba.

Empezáis con una fuerza arrolladora y de repente el primer obstáculo ¡pum! Os detenéis. Y empezáis a dramatizar o a tirar la toalla. Y os escuchamos decir “esto no es para mí, me he equivocado. No valgo para esto, he fracasado, me he hecho daño”. Y el fracaso duele, pero le duele al ego, no al alma. El alma viene aquí y está encantada de equivocarse. Ella experimenta todo desde la neutralidad, porque vino a eso, ya sabía a lo que venía no le pilla de nuevas al alma. Está encantada de probar, de experimentar la alegría, la tristeza, el dolor, el amor… porque sabe que en verdad nada la puede dañar.

Irma Fernández

Lectora de registros akáshicos y escritora

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